Crónicas de la sección de carretera 2006

Relato: Ascensión al Angliru
II Trofeo InterClubs de Parla 2006
Marcha cicloturista Consuegra 2006
Marcha cicloturista Ctos. de España 2006
Marcha cicloturista Pedro Delgado 2006
Carta Abierta del corredor Alberto Contador
Marcha cicloturista Villa de Parla 2006
Marcha cicloturista Lale Cubino 2006
Marcha cicloturista Sierra Norte 2006



 

 Relato: Ascensión al Angliru

Se trataba del día 16 de Agosto del año 2006, justo dos días despues de la cicloturista Perico Delgado, cuando disponía de algunos días libres. Bastó una breve búsqueda por internet para recopilar cierta información: descubrir que un desarrollo de 30x25 me serviría para afrontar las duras rampas del coloso asturiano, y que la ciudad de Mieres sería mi base de operaciones.

Sin dudarlo apenas una noche, hice la maleta, preparé mi bici en el coche y puse rumbo al norte, con la idea de buscar alojamiento durante la tarde de ese primer día para afrontar el reto a la mañana siguiente.

Localicé una estupenda pensión en Mieres (C/Aller 63) y dediqué el resto de la tarde a pasear por las proximidades de la localidad y disfrutar de los bellos paisajes que ofrece la zona a pesar de tener un fuerte carácter industrial.

ALBUM DE FOTOS

 

Itierario: Mieres, N-630, Mi-3, AS-242, Villallana, La Barraca, AS-231, Culquera de Abajo, Culquera de Arriba, Los Fueyos, La Soterraña, La Castañar, Fresnedo, Riosa, El Porcio, Viapará, Angliru, Viapará, El Porcio, Riosa, AS-231, La Vega, Piedrafita, Lugar de Arriba, Lugar de Abajo, La Puente, N-630, AS-242, Mieres.

 

A la mañana siguiente todo prometía, hacía buen tiempo: neblina ligera, humedad alta, 15 grados, sol tímido... lo típico de la zona, asi que opté por la vestimenta de largo y chaqueta de entretiempo, me despedí de un inquilino al que había conocido y se había interesado por la ruta, y me encontraba pedaleando, ajustando los cambios por las calles de esta ciudad dormitorio.

Era la primera vez que pedaleaba por Asturias y estaba muy emocionado, no podía dejar de pensar en cómo me sentiría al recorrer las fuertes pendientes que me esperaban más adelante. Ahora lo importante es no entrar en zona de mucho tráfico, Mieres tiene una actividad industrial y la autovía protagoniza el valle que se extiende hacia el sur buscando el paso de Pajares hacia la meseta.

Pero no voy tan lejos, en seguida una carretera antigua me permite cruzar por encima la autovia y encaminarme hacia Pola de Lena por un asfalto que nisiquiera tiene marcas viales. Paso de largo desvíos que ascienden a pequeñas aldeas y aqui y allá todo son cuestas excepto el camino que sigo.

Empieza la fiesta, antes de llegar a Pola de Lena hay que desviarse para pasar al valle de al lado, esto supone afrontar lo que de un simple vistazo al perfil de la ruta parece un leve repecho al compararse con el tramo protagonista. Se trata de un puerto que se venga de nuestro menosprecio y reclama nuestro sudor como peaje, de la cota de 300 metros se alcanzan los 800 en unos 6 kilómetros, arrojando una media del 8% con picos de 12 y 13% en algunos puntos. "Si se supone que esto no es nada, ¿qué sera lo que me espera?" sería el único pensamiento de no ser por lo impresionante  de las vistas: pasamos de una zona industrial, que ya tenía su verdor intenso y su explendor, a contemplar la inmensidad de un valle perdido en la paz de la vida ganadera, lleno de tonos verdosos, grandes y profundos pastos, arroyos y bosques salpicados por casas de montaña conectadas entre sí por sinuosos caminos. Las lagrimas emborronan mis ojos, pero no es de la emoción, no, sino del vertiginoso descenso que a base de curvas y contracurvas salva el desnivel hacia el fondo del valle donde se asienta la población de Riosa que envuelta en un paraiso de montes se desenvuelve a lo largo de la vega.

Las nubes me permiten observar ahora uno de los montes que arrojan sombra sobre Riosa, y tiene un color distinto, más rocoso y vertical arropado por un collarín nuboso que no deja adivinar la cima. Se trata del macizo de Gamonal, una curiosidad geológica a la que hay que subir.

Mientras callejeo por el pequeño pueblo no puedo dejar de dudar de mi mismo y de buscar posibles escusas ante el posible fracaso. Me detengo en un stop y un asturiano con aspecto de pastor aprovecha para echar un vistazo a la transmisión de mi burra y me pregunta "¿Que llevas, un 30x25?, solo si estas fuerte seras capaz de subir, pero no creo puedas. De todas formas aprovecha, que hoy hace un buen dia."  a lo que yo contesté el típico "se hará lo que se pueda" sorprendido de la habilidad en contar piñones de aquel señor, de la manera tan extraña de dar animos y de lo que allí se entiende por "buen tiempo", habiendo una niebla que a cualquier madrileño le haría activar los antiniebla traseros. Por lo menos el asfalto, aunque lleno de caques de vaques, estaba libre de humedad.

La cota actual es de 300 metros otra vez, y la meta queda muy lejos todavía, calenté en la subida, pero en la bajada he pasado suficiente frío como para no sentir los dedos de los pies. Pero ahora llega la hora de la verdad. Vamos para arriba.

En un suspiro se alcanzan los 500m, estoy a un kilometro de El Porcio y ya se me ha olvidado qué es eso de tener frío. Velocidad lenta, plato pequeño: queda mucho. Hasta la señal que indica la dirección a tomar hacia el angliru esta inclinada, no puedes dejar de mirarla de reojo mientras mantienes el equilibrio de una herradura de fuerte pendiente. El Teleno, El Porcio, y Viapará son grandes letreros que lentamente se van dejando atrás mientras el altímetro no dejar de subir hasta los 690m donde nos da un respiro. Aqui me detengo a observar el vasto paisaje indescriptiblemente verde, incansablemente grandioso. Se dan cita algun que otro turista rural y tranquilo en esta zona recreativa. Cuando pongo de nuevo los pies en los pedales pienso que habrá sufrimiento antes de poder volver a ponerlos en tierra y acepto la idea de que no podré tirar fotos en marcha como hasta ahora, ya las haré durante la vuelta.

Es verdaderamente emocionante como se ve la perspectiva de la pared rocosa de Gamonal desde el Viapará, en una verticalidad casi completa cubierta de verdor y niebla, se deja entrever una sucesión de zig-zag que ascienden en angulo obtuso. Una, dos y tres revueltas y me encuentro inmerso en algo que ronda el 14 y 15%, si alzo la vista solo puedo ver pared y niebla, la vuelvo a bajar y contemplo en el esfuerzo el lento girar del buje delantero, ya no hay rampas del 10% que permitan descanso, las herraduras que dejan recobrar algo de aliento cada vez están más lejos y las rampas que las unen cada vez son más inclinadas. El paisaje y el abismo aéreo ya no son distracción, ocultos por la niebla, solo hay asfalto, roca, niebla y esfuerzo. Puedo concentrarme en mi respiración, sentir mi corazón, mi pulso, siento como mi cuerpo funciona como una máquina perfecta en pleno rendimiento, el esfuerzo es máximo. Una horquilla, otra horquilla, y veo por el rabillo del ojo el cartel de la cuesta de Cobayos que roza el 22%. Apenas son 4 los kilometros que recorrería en una hora, la rueda delantera cobra vida y quiere despegarse del suelo, la sujeto, la domo y la obligo con mi peso en el manillar. Parece que casi puedo tocar el suelo con la nariz. Balanceo la bici, hago eses y cada vez que llego a cada lado del asfalto no puedo dejar de murmurar entre dientes: "es imposible". Fugaces momentos de debilidad me tientan a detenerme y poner el pie para no caer, pero desplazo el peso del cuerpo, tiro del manillar con fuerza, hago girar las bielas lenta y pesadamente, levanto el pie de atrás con decisión y hundo el delantero con la esperanza de que la agonía acabe, o que al menos, no aumente de grado. El tiempo se para y se hace eterno. Concentro el esfuerzo en mi mente y trato de dejarla en blanco. Entre la niebla se adivina la siguiente herradura, gritos de ánimo de algún turista que se cruza con mi tormento, y pienso que quizá tenga razón, quizá sea posible dar alguna pedalada más. Respiro con tanta fuerza que me duele la cara, las piernas afrontan la dureza y en su queja obedecen, me siento vivo, siento placer en este sufrimiento y esfuerzo, mientras dudas y más dudas se cruzan en mi pensamiento. Vuelvo a extender la vista hacia arriba, miro al cielo, suplico, sin obtener más respuesta que un leve salto de la rueda. En este tramo hay hormigón junto al asfalto que aprovecho para estrechar y alargar las eses en una serpenteante trayectoria. Cuando la agonía estaba a ras de vencerme, mi pie delantero se hunde sobre el pedal apenas sin esfuerzo y subo la biela con con facilidad repentina, ¿he partido la cadena? no, he llegado a una curva en herradura que me ofrece un 9% que saben a llano. No caigo en la tentación de bajar piñón, aun son cuatro las herraduras que quedan, éstas más cerca unas de otras. Un giro, otro, y sirven de animo, de distracción, de cambio de panorámica y esperanza de que la situación cambie, a mejor o a peor. Ahora observo un paisaje lunar, yermo y rocoso entre la niebla, he recobrado la capacidad de mirar a mi alrededor y de coger aliento mientras mantengo la minima velocidad posible, no me quiero dejar convencer de que lo peor esta hecho. Hace ya rato que el altímetro reza los 1500 metros y puedo oir alguien que me dice "vamos campeón que ya casi has llegado". Enseguida noto un frío viento que desplaza jirones de niebla entre roca desnuda y quebrada, la pista pierde pendiente y se amansa como el ganado vacuno que en la linde pasta y me observa con rumiante pasotismo. Meto plato mediano y dejo atrás la niebla que ahora observo por encima.

Estoy en el cielo.

Y junto al camino un poste con un cartel reza: "cima L'angliru, 1570m", punto ideal para poner el pie junto al mismo, en tierra. Euforia. Alegria. Triunfo. Levanto los brazos al cielo y me felicito ante un evento personal que me tomo como la conquista de una hazaña; he subido lento, muy lento, y hubiera ido más lento de haber podido, pero lo cierto es que he subido. Al momento recibo la enhorabuena de una parejita que en bici de montaña habían llegado tambien a la cumbre, por lo que las felicitaciones se hacen mutuas y se da paso a la ronda de fotografías para el recuerdo. Siembro una semilla: "¿seré capaz de subir el año que viene?".

El marco es incomparable, el final de la pista es una isla de granito que flota sobre la niebla a mil doscientos metros de altura por encima de la campiña lejana allá abajo. La sensación de frío aumenta y la coherencia dicta que hay que marcharse cuanto antes, como si de un sitio al que no deben llegar los humanos se tratase. Realizo las fotos de rigor y tras compartir el triunfo con un par de amigos a través del teléfono me dispongo a abrigarme en lo posible y a tomar el descenso.

No es moco de pavo. A un piloto le resulta más simple despegar su avión y ascender que enfilar la pista durante la aproximación y aterrizaje, a mi me pasa igual, mi escasa técnica me infunde desconfianza y por tanto algo de mal rollo al descender tales rampas. ¿y por aquí he subido?. En cada herradura me detengo por temor a recalentar las llantas y tranquilamente observo con detenimiento la fisonomía imponente del coloso, ¿acaso no había otro sitio donde llevar a pastar las vaques?. El esfuerzo de la subida es agonico pero por alguna extraña razón provoca felicidad y sensación de vida, euforia y alegría; y se incrementa con el placer de admirar, durante el intermitente descenso, el hermoso paisaje asturiano.

Con más miedo que vergüenza termino aterrizando de nuevo en la Vega de Riosa habiendo sufrido más frío del deseable, pero por debajo de los 500 la sensación dejaba de ser desagradable. Conseguido el objetivo ya solo quedaba volver a Mieres para descansar y atacar a la mañana siguiente los lagos de Covadonga. Y dándole vueltas al asunto me topé con un restaurante con buena pinta y decidí hacer una pausa en la ruta para comer, que ya iba siendo hora.

Por muy poco dinero comí como un marqués y no sin pereza retome la burra para finalizar el recorrido. El ultimo tramo lo realizé siguiendo la As-231 en dirección La Foz mientras contemplaba y fotografiaba maravillado el cañón por el que discurre la vía llamandome la atención todas las peculiaridades del terreno, los pueblos, paisajes y gentes. El tráfico te respeta y se hacen los adelantamientos pausados y apartados; durante toda la ruta el trafico ha sido muy escaso, especialmente en la subida dura, y me suponía que en la siguiente carretera que debía tomar, la N-630, tendría mayor presencia. Por suerte no fue así, y el arcen de esta carretera es tremendo, cómodo y las continuas lluvias de la región mantienen los arcenes impolutos. Entre estas y otros disertaciones avanzaba tranquila y cómodamente hacia Mieres sin ninguna gana de llegar porque el día habia mejorado en mucho y el sol jugaba con las nubes bajas creando escenas y paisajes de un bucólico exagerando.

Finalmente llegé a la pensión y mi vecino estaba allí, esperando mientras veía la tele y me preguntó interesado si lo había conseguido, siendo mi respuesta afirmativa motivo de felicitaciones, chanza y comentarios diversos.

Espero que esta crónica no haya resultado aburrida y sirva en cambio para animar a los cicloturistas a probarse con el coloso asturiano. Merece la pena el viaje. Decenas de recorridos similiares a éste a buen seguro que cubren la geografia asturiana, pero la tradición que se ha creado sobre este puerto es legendaria. Desde estas líneas lanzo un guante a modo de invitación a que se organize en el Club Roselin un recorrido que incluya la subida al Angliru, que despues de todo, si se sube con cabeza, no es tan duro, puesto que nosotros, lo que es prisa, no tenemos ninguna.

Texto y fotos: Roberto Gil.

ALBUM DE FOTOS

 

 

 II Trofeo InterClubes de Parla.

Una vez mas, el tiempo ha respetado a los corredores, que han disfrutado de un buen dia de ciclismo donde todos hemos podido probar nuestras fuerzas en un circuito urbano improvisado en una de las calles limítrofes a la Av. de las Americas. A esto hay que añadir la ausencia de caidas y un ambiente cordial entre todos los participantes.

El club Roselín este año ha conseguido meter corredores en el podium de todas las categorías en las que participaba. Los resultados han sido los siguientes:

CATEGORIA 18-29: 2º Jesus Verdesoto

CATEGORIA 30-39: 2º Javier Romero

CATEGORIA 40-49: 1º Benjamin Martínez y 3º Pablo Moreno

CATEGORIA 50-59: 2º Manuel González

En cuanto a la carrera, hay que destacar en la categoría de 50-59 la actuación de Manuel González único participante del Club Roselin en esta edad y que se enfrentaba a más de 20 corredores de otras peñas a cuyos ataques tubo que ir saliendo para poder finalmente quedar en un meritorio 2º lugar, que pudo ser primero, de no ser porque el 1er clasificado era de la peña más numerosa y pudo ir guardando fuerzas para atacar a Manolo en el último momento.

Paso por meta en la 3ª vuelta de las 6 que darían los corredores de la categoría de 50 a 59 años, donde podemos ver a Manolo rodeado de corredores de la peña Solera.

También es destacable la actuación de Benjamin y Pablo, que realizaron una formidable carrera de eliminación imprimiendo un ritmo altísimo a la carrera y que solo Rafa de la peña Solera pudo aguantar. Aunque si bien, no recibieron relevos, Benja supo asestar un terrible golpe final y hacerse con el primer puesto de la categoría.
Aqui vemos un momento crucial de la carrera de 40 a 49 años justo en el comienzo de la última vuelta. Vemos como Pablo demarra y a su rueda se lleva a Benjamin y a Rafa de la Solera para materializar lo que sería la selección final.

La anécdota triste del día, fue la sufrida por Jesus que levantó los brazos en el lugar donde estaba puesta la meta el año pasado y fue pasado por otro participante que se hizo con la victoria unos metros más adelante, perdiendo su merecida primera plaza.

En la categoría de 30-39 hay que destacar el 2º puesto obtenido por Javi, al realizar un formidable sprint final en la última vuelta.

 

 Marcha Cicloturista Consuegra 2006.

Un año más nos acercamos a participar en esta marcha de carácter semi controlado, donde puedes disfrutar de una buena charla con todos los integrantes de tu club y parte del resto y además participar durante las tres subidas en una pequeña competición con el resto de corredores que quieren entrar al trapo.

El tiempo fue soleado aunque no excesivamente caluroso, el ritmo final contando los tramos controlados y no controlados fue de unos 28 km/h de media. En la subida final al castillo, Jesus consiguió hacerse con uno de los trofeos que otorgan los organizadores de la marcha para los diez primeros clasificados, y estuvo a punto de conseguir otro trofeo en la montaña, quedando finalmente el décimo de la general y quinto en la montaña. La clasificación de los participantes del Roselin en el final de la marcha fue:

GENERAL CORREDOR
10 JESUS VERDESOTO
23 DAVID GALAN
40 JAVIER ROMERO
48 FRANCIS BERMEJO
52 ROBERTO GIL


Sobre estas líneas, el Club Roselín haciendo trabajo en equipo. Cerca de los donuts para vigilar bien al contrincante...
Jesus recogiendo su trofeo.

 Marcha Cicloturista Campeonatos de España.

Ha sido publicada en la página de la Federación española una lista con los corredores que faltan por recoger los trofeos otorgados en la marcha cicloturista de la RFEC. De esta manera, se disipan las dudas acerca del tercer puesto conseguido por Jesus Verdesoto. El día del evento nos comunicaron que había quedado en cuarto lugar, pero al parecer, como se había clasificado un corredor con licencia Elite en primer lugar, Jesus se convertía automáticamente en el tercer cicloturista de la prueba.

Estas han sido las clasificaciones conseguidas por los participantes del Club Roselín. La participación fue de 201 ciclistas:

GENERAL CATEGORIA CORREDOR
12 3 JESUS VERDESOTO
35 8 DAVID GALAN
37 7 BENJAMIN SANCHEZ
102 30 JAVIER ROMERO
111 21 ALBERTO DEL VALLE
140 43 FRANCIS BERMEJO
PROBLEMAS MECANICOS ROBERTO GIL

 XIII Marcha Cicloturista Pedro Delgado. 13 de Agosto de 2006.

Este ha sido el año de estreno para la mayoría de nosostros en esta marcha. En esta edición se hacía el recorrido clásico pero en sentido contrario. También se incluía un cambio en el recorrido al final, que alargaba el kilometraje de la marcha hasta los 169 km.

El primero en concluir la prueba fue Jesus Verdesoto con un meritorio tiempo de 5:14. quedando el 151 de la general. El tiempo del resto de participantes fue el siguiente:

TIEMPO POSCICION CORREDOR
5:14 151 (VIRTUAL) JESUS VERDESOTO
5:43 418 DAVID GALAN
5:43 435 BENJAMIN SANCHEZ
6:51 1176 ROBERTO GIL
6:57 1248 JAVIER ROMERO
7:11 1313 FRANCIS BERMEJO
PROBLEMAS MECANICOS PABLO MORILLO
PROBLEMAS MECANICOS DAVID UTRERO

Hizo un dia espléndido, sin demaseado calor, lo que propició unas condiciones óptimas para practicar el ciclismo. Todos quedamos bastante satisfechos con nuestra participación, salvando los problemas mecánicos sufridos por Pablo y David que les obligó a abandonar la prueba poco después de haber comenzado y unos pequeños problemas estomacales sufridos por Javi y que se hicieron mas agudos hacia el final del recorrido, pero que no impidieron que pudiera terminar los 169 km de la prueba.

 

 Publicado en el diario Marca el 1 de Julio de 2006.

Queremos hacer eco de la emotiva carta del corredor profesional Alberto Contador, natural de la vecina localidad de Pinto, que ha querido hacer pública al paso de los últimos acontecimientos ocurridos y que le relacionan con la tristemente célebre "Operación Puerto". También queremos aprovechar la ocasión para infundir ánimos y apoyo al bravo corredor, que no solo nos hace disfrutar con su participación en las carreras, sino que también nos ha animado en numerosas ocasiones al coincidir nuestros entrenamientos con los suyos:

"Queridos seguidores y queridos aficionados al ciclismo:

Hace dos años me apoyasteis en una experiencia durísima, cuando en la Vuelta a Asturias peligraba mi vida personal y profesional. Más recientemente, el pasado año, compartí con vosotros la realidad de mi recuperación y el disfrute de los triunfos conseguidos en 2005.

Por todo ello, y porque me animasteis con vuestros gritos o al ver mi nombre en la carretera, infundiéndome las fuerzas necesarias para subir ese último y durísimo puerto, me siento en la obligación de compartir esto que me ha tocado vivir y deciros cómo me siento.

Por casualidad del destino me aficioné a la práctica del ciclismo e hice mi elección: sacrificio, esfuerzo, sufrimiento y renuncia a vivencias de mi juventud a cambio de hacer algo con lo que disfruto y me siento privilegiado y orgulloso: LLEGAR A SER CICLISTA PROFESIONAL.

Y porque es algo con lo que disfruto y porque he comprobado que no hay nada más satisfactorio que el fruto del esfuerzo y el trabajo, deseo deciros que en estos momentos me siento triste, desilusionado, impotente y no se cuantos calificativos más, que por innumerables que fueran serían incapaces de haceros imaginar mi estado de ánimo.

Soy una persona que piensa, y la vida me lo ha demostrado, que las experiencias que a primera vista nos parecen dañinas y desagradables, siempre pueden aportarnos enseñanzas altamente positivas. Estoy convencido de que mi vida futura, profesional y personal, estará marcada por lo sucedido estos días, pero trataré de quedarme con lo bueno y seguiré trabajando y esforzándome, con más ahínco aún, si se puede, para haceros disfrutar de un deporte tan hermoso como el ciclismo y del que me atrevo a deciros que sigáis creyendo en él y en mí. A vosotros, jóvenes que os iniciáis en este deporte, os animo a compartir algo conmigo: HACED DEL CICLISMO UN DEPORTE ADMIRADO POR TODOS. Y porque creo en un deporte limpio y así lo HE PRACTICADO, pasados algunos años tendremos la compensación por lo sucedido.

Un abrazo.

Alberto Contador."

 Parla, 18 de Junio de 2006. Marcha Cicloturista Villa de Parla.


La segunda edición de esta marcha contó con la partición de numerosos integrantes del Club Ciclista Roselín, incluyendo corredores de la sección de MTB. Todos terminaron la prueba que transcurrió a un ritmo superior al que la organización impuso el año pasado.

En esta ocasión, el recorrido fue Parla, S.Martin de la Vega, Titulcia, Villaconejos (Reagrupación y avituayamiento líquido), Chinchon, Morata de Tajuña (Reagrupación y avituayamiento líquido y sólido), Titulcia, S.Martín de la Vega, Desguaces (Reagrupación y avituayamiento líquido), Pinto y Parla. Se permitió el ritmo libre en los tramos previos a las reagrupaciones. La marcha contó con más de 30 km en esta modalidad, lo que permitió que cada uno escogiera su ritmo para afrontar las subidas.

Se vivió un buen ambiente de ciclismo y la opinión general fue de que se habían mejorado bastantes cosas respecto al año anterior, entre otras, el ritmo neutralizado que fue ligeramente superior y la inclusión de tramos libres más largos. La organización llevada a cavo por el Club Solera con el apoyo del Club Roselín, fue un éxito a juzgar por las opiniones de los participantes de otros clubs que asistieron a la prueba.

A continuación se muestran algunos datos de la marcha además de la altimetría:

 Béjar, 4 de Junio de 2006. Marcha Cicloturista Lale Cubino.


Se trataba de la IX edición de la prueba, que por segundo año consecutivo incluia el temido final en el puerto de la Covatilla (Estación invernal Sierra de Bejar) clasificado como "Fuera de Categoría". El recorrido consistía en una alternativa más corta de 125 km que incluia la subida al Portillo de primera, Cristobal de Segunda categoría, Miranda del Castañar y Beni de tercera, y una alternativa larga de 145 km con final en la Covatilla.


Lale Cubino en la presente edición.
Homenaje a Roberto Heras
En esta ocasión, la organización de la marcha, decidió homenajear la trayectoria del corredor bejarano Roberto Heras, el cual hizo honor a la misma, participando como un corredor más. El de Bejar demostró que todavía sigue guardando grandísimas cualidades sobre la bicicleta, terminando en primera posición con un tiempo de 4:31:57 y empleando en la subida de 18 km apenas 55 minutos.

Primeros compases de la ruta en la grupeta que iba Lale Cubino
La participación del club .
Esta marcha cicloturista, por estar situada en Salamanca, requería un desplazamiento demaseado largo para realizarlo en un solo día, y esto hizo que muy a su pesar, algún corredor que tenía pensado hacerla, se hechase para atrás a última hora. Finalmente sólo fui yo (David G.), ya que para mí tenía un aliciente especial hacer una marcha por la tierra de mis padres subiendo puertos conocidos por mi desde mi infancia y encima el lujo de poder pedalear con Roberto Heras y Lale Cubino.

Así viví la ruta. Nada más empezar la ruta, me reecontré con mis tiempos de corredor, ya que pinché antes de dar el pistoletazo de salida, y esto hizo que tubiera que reparar la rueda a toda velocidad para poder incorporarme a la marcha cuando ya todos los participantes habían salido.
Poco a poco fui adelantando a grupos de ciclistas hasta que encontré un pelotón donde me sentí agusto, ya que me llevaban a un ritmo que yo consideraba suficiente para afrontar la marcha. La subida al Portillo de primera categoría la afronté muy tranquilo "piano piano" como dirían los italianos, ya que sabía que lo que me quedaba era mucho y sobre todo pensando en el terrible final. Tube buenas sensaciones y esto hizo que el corazón me pidera apretar más, pero supe contenerme las ganas y mantener el ritmo.
El resto de los puertos hasta bejar fue todo un disfrute, ya que en la bajada del Portillo hicimos una grupeta muy interesante, en la que iban un par de chavales de la UVA (Univerdidad de Valladolid), una chica con maiot de la selección española, un corredor muy simpático de Valdemoro que me reconoció por el traje y otros integrantes de equipos diversas provincias. La verdad es que en esta grupeta la gente iba reservando bastante, ya que todos sabíamos de la dureza de la Covatilla. Unos por oidas y otros por haberlo subido.

Casi sin darme cuenta, llegamos a Béjar. La verdad es que hasta aquí la ruta se me hizo muy corta, con una media de 29,5 km/h y 4 horas de bicicleta en las piernas no habían desgastado tanto como yo pensaba, y es que quizás la increible belleza y encanto de los parajes de la zona, facilitaba la tarea de rodar por carreteras tan angostas.
Desde aquí en adelante, dejé marchar al grupo en el que iba y decidí poner un ritmo tranquilo hasta los 8 kilómetros del final, que era donde estaba lo más duro de la subida. Durante los 10 kilómtros previos, cometí el error de ir corto de agua y esto hizo que empezase a tener excesiva sed, lo que me hizo mella rápidamente. Por suerte, la organización había dejado unas garrafas de agua justo antes de empezar la zona dura.
Nada más llegar la primera rampa al 14 % puse el 30x25 y ya no lo solté hasta el final. Durante estos 8 km el velocímetro no dejó de dar referencias por encima del 10 %, incluso en alguna ocasión llegó al 18 %. Se me hizo bastante dura la subida, pero no llegaron a aparecer los temidos calambres.
Fué curioso ver a cantidad de corredores cogiendo aire en el arcén de la carretera, o incluso andando o retorciéndose en la bici para no poner pie en tierra, y no permitir que el gran coloso al que se enfrentaban se cobrara una victoria más sobre uno de estos valientes ciclistas. Finalmente terminaron en la cima 290 corredores de los 510 que habían tomado la salida. Por mi parte, terminé la subida en un tiempo de 1:26 y la prueba en 5:34. Al día siguiente, repasando las clasificaciones, puede comprobar que la primera clasificada femenina fue la chica con la que había compartido grupeta hasta Bejar, y que me había metido 5 minutos en los 18 km de subida. Mi más sincera obación para esta y otras mujeres que se acercan a este duro deporte y que demuestran que no tiene porque ser un deporte exclusivamente masculino.


Tierra de ciclistas. En alguna ocasión, he oido comentarios acerca de lo prolífera que es esta zona para dar grandes ciclistas. Algunos piensan que el secreto se encuentra en las escarpadas carreteras que discurren a lo largo y ancho de las comarcas del norte de Extremadura y Sur de Salamanca, pero yo creo que la realidad es muy distinta y que el secreto de la pócima mágica está en la gran afición que tienen las gentes de estas tierras al ciclismo. A diferencia de otros lugares donde el ciclista es amenudo ridiculizado, aquí el ciclismo es visto como un deporte admirable, y sus ciclistas son tratados con especial mimo y cariño. Yo mismo he sentido ese cariño cuando me dedicaba a la competición y me acercaba a disfrutar del placer de rodar por estos parajes.


"En una ocasión quedé con dos chavales de la zona para subir el puerto de Honduras y recuerdo que lo subireron con 52x21. Por supuesto no fuí capaz de seguirles y cuando llegué uno de ellos me esperaba fumando un cigarro¿Como era posible si apenas entrenaban? Ahora sé la respuesta, montaban en bici desde que nacieron".


Proximidades de Sotoserrano

Proximidades de Sotoserrano

Portillo de la Batuecas

Gran aficción en el Portillo

Subida a Miranda del Castañar

Christine Vom Schemm. Primera Clasificada femenida

Meta a 1960 metros de altitud.
Algunas imágines de la subida a la Covatilla.



 Valdemanco, 14 de Mayo de 2006. Marcha Cicloturista Sierra Norte.


Como viene siendo habitual cada año, el club Ciclista Roselín ha vuelto ha demostrar su calidad y bravura ciclista participando en una de las pruebas más duras del calendario cicloturista Nacional. En esta ocasión, fueron 5 los valientes corredores de la sección de carretera que se atrevieron con este coloso capaz de poner a prueba las capacidades de los más preparados.


Recogida de dorsales
Participación del Club.
Los participantes han sido Jesús Verdesoto, Fernando Calvo, David Galán , David Campoo y Pablo de Cubas. Todos lograron concluir la prueba, ya sea en la modalidad más corta como en el recorrido largo. Comentar que Jesus, que el año anterior logró concluir entre los corredores de cabeza, este año debido a una fuerte lesión tuvo que optar por acortar el recorrido para acabar no sin haber sufrido un auténtico calvario de dolor.

Los últimos preparativos
Así vivimos la ruta desde dentro.
Sobre las 9:15 tuvo lugar la salida controlada, más lenta que otros años, nos llevó a un ritmo suave hasta las primeras rampas de la Fraguela donde para nuestra sorpresa solo llevábamos una media de 28,5 km/h lo que sin duda retrasaría la llegada para todos. Aunque durante los primeros compases de la prueba Fernando y yo (David Galán) fuimos juntos, pronto decidimos hacer cada uno su propio ritmo.
La jornada estuvo marcada por una temperatura cálida, y hubo que cuidar mucho la hidratación para prevenir los temidos calambres que hicieron mella en alguno de nosotros. Todos coincidimos en la dureza de la prueba, que siendo una de las primeras de la temporada, se hace notar en las piernas de ciclistas que como nosotros no podemos entrenar todo lo que quisiéramos debido a los horarios de trabajo. La organización estuvo muy correcta, con personal indicando en cada cruce o punto de posible confusión. Los avituallamientos, aunque poco variados, estuvieron abundantes y el personal demostró una amabilidad que se agradece cuando realizas este tipo de pruebas.

Sobre las 14:00, fuimos llegando a la meta situada en el polideportivo de Valdemanco. El primero en llegar fué Jesús, que optó por recortar el recorrido después de subir la Hiruela y comprobar que el dolor no desaparecía y que, por el contrario iba en aumento. Instantes después, llegó David Campoo, que había optado por hacer el recorrido que incluía el Collado de la Fraguela y el puerto de La Puebla.
Sobre las 14:45 llegé yo, terminando los 149 km del recorrido completo en un tiempo de 5h y 34m. La sensación ha sido de que podría haber bajado esa marca, de no ser por los amagos de calambre que me tuvieron alerta durante los últimos 30 km.
En torno a las 15:15 llegó Fernando con un meritorio tiempo de 6h y 10m para completar el recorrido largo. Nos comentó que se encontraba satisfecho, ya que se trataba de su primera marcha larga con puertos y se había planteado el objetivo de acabarla.
Con la llegada de Pablo sobre las 15:45 completamos la participación del Club en esta edición. Después de su llegada, el bravo ciclista de Cubas, nos comentó, que aunque había llegado dentro del tiempo de control que la organización estima para permitir alargar la marcha hasta el pto. de Campadales, él había optado por acortar este último tramo de 10 km, ya que había sufrido varios calambres en los kilómetros previos y prefirió dejar este tramo para la próxima ocasión.

Después de finalizar la ruta, la organización ofreció una paellada para todos los participantes, donde todos pudimos revivir los momentos más interesantes de la ruta, y como en otras ocasiones, estuvimos hablando de la quedada para un próximo año, así como la preparación de otros eventos para este año como son La clásica de Perico Delgado o la marcha de Consuegra.

Recuerdo para Benjamin Martínez.
Quiero hacer una reseña acerca de Benjamin Martínez, que muy a su pesar, y por primera vez, este año no ha podido participar en la marcha debido a otros compromisos inaludibles. Benja, que ha participado en todas las ediciones anteriores de la prueba, ha sabido contagiarnos año tras año su entusiasmo a la hora de realizar la prueba y ello nos ha hecho a muchos meternos en esta locura que es realizar una marcha que tiene una dureza muy por encima de la preparación de un cicloturista medio.
Benja, corredor de cualidades indiscutibles en la montaña, es ese tipo de ciclista que es capaz de marchar muy por debajo de sus posibilidades para esperar a los compañeros rezagados y realizar una de esas grupetas de las que yo personalmente he disfrutado.


Llegada de Fernando

Llegada de Pablo

Ambiente después de la llegada

Paellita.

De izda. a dcha:
Raul Soriano de la "Solera",
Jesus y Fernando.